Pero –te estarás preguntando– ¿cómo puede servir mi foto para escribir? Es posible que las fotos digan mucho de ti, pero lo que es seguro es que tú puedes decir mucho de ellas, ¿a que sí?
La propuesta de hoy es que elijas algunas fotos para que te ayuden a describir y narrar y, por qué no, a enfrentarte quizás con sentimientos que has estado esquivando. Comprueba cómo las palabras te ayudan a comprender mejor.
Las fotografías personales
Las fotografías personales son… muy personales. En unas nos gustamos, en otras no, unas nos traen buenos recuerdos y otras nos ponen tristes. Así es la vida y maduramos viviéndola.
Este no es un ejercicio de masoquismo ni para que pases un mal rato. Así que busca una foto alegre o divertida, una que no sea la que habitualmente enseñas en publico porque no muestra tu mejor perfil.
Técnica de escritura con una fotografía
- Explora tus sentimientos de entonces y de ahora, cuando ves la foto. Mira tu cara y recuerda qué sentías u por qué. Tú decides cuánto quieres ahondar, si te resulta doloroso. Mira la alegría también, la de ese momento y la de ahora.
- 2. Analiza qué sentimientos te despierta ahora y por qué. Si estabas en un mal momento, observa cómo el tiempo te ha ayudado a mejorar, a superar, a vencerte… No caigas en la añoranza: el mejor tiempo es ahora. Eres como eres con lo que has vivido, disfrutado y sufrido. Mírate a los ojos de la foto y fomenta la capacidad para reírte de ti mismo y no tomarte tan en serio.
- 3. Conecta esta foto con la situación en la que te la hiciste, las personas que estaban contigo, el lugar, etc. Haz un ejercicio de memoria descendiendo a los detalles: cómo era el día, qué ropa llevaban, quién estaba por allí, etc. Es posible que tengas algunos sentimientos de añoranza o tristeza. Escríbelos y por cada uno escribe otro alegre.
Conclusión
Hay cosas de tus fotografías que solo puedes decir tú, así que apúntalas y guárdalas para releer en un futuro. Aprenderás mucho de ti mismo y de tu percepción de los hechos.
