Hoy vamos a escribir hacia adelante.
No todos vivimos las Navidades como las deseamos. Algunas son solitarias, tristes o incompletas. Por eso, este episodio está dedicado a escribir lo que no fue, pero podría ser. Lo que anhelamos. Lo que imaginamos.
Vamos a escribir la Navidad que soñamos. No como evasión, sino como acto creativo, esperanzado, lleno de sentido.
Puedes hacer este ejercicio de escritura antes o después de la Navidad, dando rienda suelta a nuestros deseos, visiones y ficciones esperanzadas.
1. ¿Qué es escribir con deseo?
Escribir lo que deseamos no es mentir: es abrir un camino. A veces, soñarlo es el primer paso para crearlo.
Te invito a imaginar:
– Una casa donde quisieras pasar diciembre.
– Personas con las que te gustaría compartir la mesa.
– Un acto simbólico que te gustaría vivir.
– Una Navidad de silencio, de música, de fe o de reconciliación.
Escribe como si todo fuera posible.
2. Ejercicio guiado de visualización escrita
- Imagina que despiertas el 24 de diciembre y todo está en paz.
- ¿Dónde estás? Describe el lugar.
- ¿Qué ves al mirar por la ventana?
- ¿Qué haces ese día? ¿Con quién estás?
- ¿Qué momento te emociona especialmente?
- Ahora escribe ese día completo como si lo estuvieras viviendo.
3. Del sueño al símbolo
No todos los sueños se cumplirán tal cual. Pero escribirlos te permite descubrir qué valor hay detrás.
- Si sueñas con un viaje, quizás anhelas libertad.
- Si sueñas con una cena en familia, quizás necesitas reconciliación.
- Si sueñas con una Navidad en soledad, quizás buscas descanso.
Usa tu texto para entenderte. Y tal vez, para cambiar algo real.
4. Qué hacer con esa visión escrita
Haz lo que creas conveniente para ti, según tu situación y según te encuentres. Puedes:
– Guardarla como recordatorio.
– Leerla en Nochebuena.
– Compartirla con alguien de confianza.
– Convertirla en cuento, poema o carta.
La Navidad también es creación. Y tú puedes darle forma con palabras.
Gracias por acompañarme en esta serie navideña de escritura. Mi deseo es que, escribiendo, encuentres luz. Que las palabras te sirvan para recordar, para agradecer, para imaginar… y para compartir.
