Escribir la Navidad que llevamos dentro

Top-down view of a festive Christmas card mockup with pine branches, ornaments, and gift box on a blue background.

Aquí comienza una serie especial de diciembre dedicada a escribir en torno a la Navidad. No hace falta que te guste la Navidad para leerla y tomar consejo. Basta con que recuerdes.

Hoy quiero invitarte a un viaje a tu interior: a escribir la Navidad que llevas dentro.

La Navidad, digámoslo claro, es una estación de la memoria. En ella se acumulan capas y capas de recuerdos: algunos dulces, otros agridulces, otros silenciosos. Es un tiempo que activa los sentidos, las emociones y, con frecuencia, las contradicciones.

La propuesta de hoy no es escribir una postal navideña. Es escribir desde lo que hay. Con honestidad. Desde dentro. Y para eso, te propongo una estructura en tres partes: memoria, símbolos y emoción.

1. La memoria navideña


Comienza por recuperar tu primera Navidad recordada. ¿Dónde estabas? ¿Quién estaba allí? ¿Cómo era la casa, el ambiente, la comida? ¿Qué sonido te acompaña? Tal vez una radio encendida, voces en la cocina, el papel de regalo rasgándose.

Haz un retrato emocional de esa escena. Intenta no adornarla: solo recuérdala y escríbela. No importa si fue feliz o no. Es tuya.

Puedes también traer a la escritura una Navidad significativa: aquella en que hubo una pérdida, o un nacimiento, o un cambio. ¿Qué aprendiste entonces? ¿Qué sigue resonando? ¿Qué aún no has contado?

2. Los símbolos que te habitan


La Navidad está hecha de objetos, colores, aromas. ¿Qué representa para ti el olor del clavo de olor, del vino caliente o del anís? ¿Qué hay en tu caja de adornos navideños que tiene historia?

Escribe sobre esos objetos como si hablaran. ¿Qué diría el belén de tu infancia? ¿Qué historia cuenta esa bola del árbol que siempre cuelgas en el mismo sitio?

Los símbolos nos anclan. Nos hacen sentir continuidad incluso cuando todo cambia. Usa esos símbolos para contar tu historia.

3. La emoción que emerge


Quizá esta Navidad llega con vacío, con distancia, con cansancio. O quizá con ilusión renovada. Sea lo que sea, tu escritura puede darle forma.

No te obligues a ser festivo. Pero tampoco rehuyas lo tierno, lo bello, si aparece. Deja que el texto diga lo que tú aún no sabes que quieres decir.

Pregúntate: ¿Qué necesita decir hoy mi corazón? ¿Qué quiero recordar, olvidar, transformar? Escribe sin filtros.

Propuesta de escritura


Te propongo un ejercicio: escribe un texto que comience con esta frase:

“En mi Navidad vive…”

… y deja que fluya. Puedes escribir en verso libre, en prosa poética, en forma de carta, de escena. Da igual el género. Lo importante es que reconozcas lo que hay en ti.

Escribir la Navidad que llevamos dentro no es nostalgia. Es reconocimiento. Es tender puentes entre lo que fuimos y lo que somos. Entre quienes estuvieron y quienes están. 

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